Aprender en voz alta

Por qué abro este cuaderno.

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Sigo aprendiendo todos los días. Dicho así, puede sonar a obviedad o a frase motivacional. Pero cuanto más lo miro, más me convenzo de que es lo más honesto que puedo escribir sobre mí.

He tenido la suerte de ocupar lugares que, vistos desde afuera, parecen de sitio a los que todos queremos llegar: Founder, CEO, director de empresas, autor de un libro, docente de MBA. Y sin embargo, lo que más me define no es ninguno de esos cargos. Me define una inquietud: la sensación permanente de que todavía no entiendo bien cómo funciona nada — ni los negocios, ni los equipos, ni la gente, ni yo mismo. Esa inquietud, en vez de angustiarme, se volvió con los años mi brújula. Aprender dejó de ser una etapa previa al hacer, para pasar a ser el hacer mismo.

Este cuaderno nace de ahí. Es un intento de aprender en voz alta.

Escribo porque cuando escribo entiendo mejor. Las ideas que me dan vueltas en la cabeza — las que aparecen después de una conversación en un grupo Vistage, en una charla con el dueño de una empresa familiar, en un libro que me marcó, en un error propio que estoy procesando — se ordenan cuando las pongo en palabras. Y porque sospecho que muchas de ellas, si las comparto, pueden servirle a alguien más.

Acá van a encontrar cuatro cosas.

Reflexiones personales sobre liderazgo, vida empresarial y las decisiones que nos definen. Muchas van a estar mal. Algunas van a envejecer rápido. Asumo el riesgo.

Conversaciones con personas que me marcan: empresarios, pensadores, amigos que están haciendo cosas que vale la pena mirar de cerca. Referentes no por sus títulos, sino por cómo viven y cómo piensan.

Subrayados: libros, artículos, podcasts y frases que me quedan rebotando. Parte curaduría, parte recomendación honesta. Si algo me dejó pensando, probablemente te deje pensando a vos también.

Y una página de Sobre mí, por si alguna vez quisieras saber quién escribe, desde dónde, y con qué mochila.

No prometo frecuencia fija. No prometo respuestas cerradas. No prometo tener razón. Lo que sí prometo es honestidad: escribir lo que realmente pienso, incluso cuando lo que pienso hoy contradiga lo que pensé el año pasado. Eso, por cierto, también es aprender.

Me gusta la idea del cuaderno más que la del blog. Un cuaderno se usa en borrador. Se tacha. Se vuelve a abrir en la página anterior. Es un lugar donde se piensa más que un lugar donde se publica.

Así que acá estamos. Cuaderno abierto.

Si algo de lo que escribo te resuena, suscribite y te aviso cuando haya algo nuevo. Y si querés decirme que estoy equivocado, mejor todavía — es la manera más rápida que conozco de aprender.

Gracias por pasar.

Ale